La vida inexaminada no merece ser vivida por un hombre
Socrates

1/11/2004

¡Queremos jalogüin!

Lo "pense" a las 9:01 am

Antes de que tomes tu disfraz de calabacita tierna, Octagón el luchador o, en casos graves, de mujer, con la firme intención de asaltar a todos tus vecinos y quedarte con su alacena, sería bueno que supieras de donde viene ésta popular tradición.

Aunque a nosotros nos haya llegado la costumbre de pedir dulces disfrazados gracias a los gringos, el Halloween tiene raíces milenarias en diversos eventos y culturas que se malversaron y mezclaron con el tiempo dando como resultado la tradición de ir por la calle pidiendo dulces, dinero o lo que sea, portando disfraces que van desde políticos famosos hasta personajes terroríficos.

Algunos antropólogos consideran que el origen del Halloween se encuentra en el festival céltico llamado Samhain; los celtas fueron una cultura que se estableció hace más de 2000 años en lo que ahora se conoce como Irlanda, el Norte de Francia y Reino Unido. Para los celtas el primer día de noviembre era cuando comenzaba su año nuevo y la noche anterior se realizaba una festividad dedicada a Samhain, dios céltico de la muerte. Se le asociaba con la descomposición, la obscuridad, el frío y, naturalmente, a la muerte humana. Los celtas tenían la creencia de que esa noche Samhain le permitía a las almas de los difuntos regresar a darse una vuelta con sus seres queridos. La costumbre de la fiesta dictaba que a la orden de los druidas (sacerdotes celtas) todo el mundo en su casa debía apagar su chimenea para después prenderla de nuevo con antorchas extraídas de una fogata sagrada y gigante fabricada a base de roble, que consideraban sagrado; cosechas, animales y, posiblemente, hasta sacrificios humanos. La gente también acostumbraba vestir disfraces hechos de pieles de animales y predecir la fortuna del próximo año analizando los restos de los animales muertos.

Los romanos conquistaron a gran parte de la región de Reino Unido y gobernaron por alrededor de cuatrocientos años, con la costumbre de piratearse tradiciones de los pueblos que oprimían mezclaron dos de sus festividades con la de Samhain; la fiesta romana Feralia, dedicada a los muertos, y Pomona, dedicada a las cosechas… seguramente de ahí surgió la relación con las manzanas (es muy acostumbrado regalar manzanas acarameladas en nuestro vecino del norte).

Años más tarde llegó el cristianismo y considerando que la festividad de Samhain era satánica, aún cuando para los celtas no existía el diablo como tal, decidieron inventar una celebración para ese mismo día, eliminando la de los celtas, con la idea de evangelizar más fácilmente. Ésta fiesta fue el día de todos los santos, celebrada el primero de noviembre y haciendo que el último día de octubre fuera la víspera de todos los santos o, en inglés, “All hallow’s eve”; saliendo de ahí Halloween .

Más tarde llegaron los primeros colonizadores europeos a Norteamérica, provenientes de Inglaterra y varias regiones célticas, trayendo consigo sus antiguas costumbres. Los celtas jamás se dejaron cristianizar del todo y es por eso que aún conservan vestigios de lo que fue en algún momento la celebración a Samhain. Debido a las creencias religiosas tan estrictas de otros colonos la celebración de Halloween no se hizo popular hasta el año 1800 y se perdió un poco de nuevo en 1900 en las grandes urbes, porque casi nadie conocía a sus vecinos.


¿Me da mi calaverita?

Ya que vimos las raíces de la fiesta en general es turno de las costumbres por separado, desde pedir dulces hasta los personajes característicos de las fechas, como son: brujas, duendes, calaveras, muertos, zombies, etc.

Echar garra sobre lo que cualquiera guste aflojar (por las buenas o las malas). En Irlanda los celtas solían peregrinar mendigando por comida para recordar a uno de sus dioses, Muck Olla; el líder de la caminata vestía una bata blanca y una cabeza de animal. Otros celtas se quedaban en casa y preparaban verdaderos banquetes preparados para sus seres queridos difuntos con la idea de que esa noche la barrera que separa al mundo de los muertos del de los vivos se desvanecía. Todo esto se malverso con el paso del tiempo y el interés humano (de seguro tenían genes chilangos) para llegar a la costumbre como la conocemos ahora: la gente se disfraza de prácticamente cualquier cosa (unos creen que por ponerse labial ya están disfrazados) y realizan un asalto pasivo a todos los habitantes del lugar pidiendo dulces, comida y dinero. Los celtas también dejaban comida afuera de sus casa para que los espíritus no se enojaran y les aplicaran maldades; es por esto que al adoptarse la actual festividad de Halloween los chamacos suelan hacer “ligeras” travesuras, como pintar la fachada de la casa a huevazos, a quien no se moche con nada.

Brujas, calabazas, muertos y trasvestis. Con la malversación de las costumbres celtas por parte de el auge de la brujería en la edad media y, en épocas recientes, gracias a la mercadotecnia una gran cantidad de personajes invaden las calles y los hogares de muchos lugares del mundo con el motivo del Halloween. Podemos encontrar toda una fauna de criaturas de ficción y alteraciones de la realidad en todas partes, desde niños con sábanas encima simulando ser apariciones fantasmagóricas hasta calabazas cortadas a manera de un rostro con una vela adentro para hacer las famosas lámparas con el motivo de “jack o’ lantern”. La mayoría de éstas personalidades fueron extraídas de películas de terror y creencias populares pero recientemente el territorio sagrado de las amenazas de ficción ha sido invadido por la terrorífica realidad por medio de disfraces de políticos y figuras internacionales, teniendo así la posibilidad de personificar a Osama Bin Laden, Bush, Clinton y hasta Vicente Fox (cada quien sus gustos).


Ahora sí, sabiendo toda la historia ve tranquilo a embriagarte con tus cuates en ésta fecha o despojar a los demás de sus golosinas al grito de “¡Queremos jalogüin!”. Solo recuerda agradecerle a los antiguos celtas y a toda la bola de gente que tuvo a bien crear la excusa para hacerle una maldad a la vecina que tan mal te cae.

Publicado originalmente para Chunditec.com el 22 de octubre del 2002.

He dicho.

Weymaster

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