
Continuacion de Fear and Loathing in Vancouver (Act 1). Un ratito despues de haber llegado a la estacion Waterfront en Vancouver, Lucrecio llego. Justo en el momento en el que un vago me preguntaba si sabia donde podia encontrar una lavanderia para meter a secar su ropa porque venia empapado; naturalmente le dije que no tenia idea, ante la negativa prefirio pedirme dinero y obtuvo otra respuesta no favorable… Nunca se imagino que el chilango que tenia como interlocutor estaba sin una moneda en la bolsa. El vago se despidio mientras yo saludaba a Lucrecio. Despues de los reglamentarios como te va, salimos a dar una vuelta por la playa que esta por ahi, creo que no he visto mejor ejemplo de el poder adquisitivo canadiense: todo el lugar lleno de yates y barcos de todos tamaños. Un departamento por aquella zona escuche que anda en alrededor de medio millon de dolares canadienses (aproximadamente $4,250,000 pesos), sobra decir que el lugar esta muy bonito. Como de costumbre ibamos discutiendo variedad de temas, fue explicito al pedirme que todo fuera “off the record” o sea que no anduviera de Chapoy comentandolos en mi blog, asi que me he visto en la necesidad de editar mi memoria y aplicar la tecnica “Mision Imposible” y destruir el mensaje en 5 segundos. Entre los topicos de los que si puedo chismear por aca estan politica, filosofia (mucho de esto), una embarrada de religion (probablemente no le dio mucho gusto a mi diosa) y, el que nunca puede faltar: aventuras y desventuras amorosas. Practicamente el primer tema que tomamos mientras caminabamos, omitiendo lo omitible, fue el reciente triunfo chavista en el ultimo referendum; coincidmos que la victoria fue justa y que era virtualmente imposible que hayan metido mano negra por ahi, aunque la derecha venezolana, a un lado de todos los bolivarianos que conozco por aca (a excepcion de Bernardo), perjuran que el resultado estuvo alterado ya que no hubiera podido ganar por las buenas. Lucrecio: Ya estoy hasta la madre wey! Weymaster: De que? Lucrecio: De todo cabron! De no saber! Weymaster: Si tuvieramos las respuestas no estariamos sentados aqui, en este cafe, preguntandonos que chingaos le pasa al mundo. Lucrecio: Eso si… Igual y la vida perderia sentido, no? Weymaster: No se cabron… Creo que este extracto de la conversacion sintetiza como fue que perdimos alrededor de tres horas discutiendo en un cafesillo ubicado en la bahia canadiense. La falta de novedad en nuestro ambiente nos empujo a movernos de ahi, para seguir caminando a lo wey entre las calles de la ciudad. Tomamos Robson, con la ilusion de pescar a alguna chamaquilla, mientras de nuevo discutiamos si las asiaticas son buenas en la cama o no; no entro en detalles sobre lo que opina el para no violar confidencialidad, resumo con que acordamos que quizas las leyendas de que las vietnamitas son las reinas de los dormitorios internacionales. En algun momento a Lucrecio se le ocurrio pasar por una libreria a checar que habia interesante por ahi, nos metimos a una que me parece era Chapters. Mientras el fue a checar libros de Marketing social y politica yo me pase directo a los libros de computo (como de costumbre y para no variar). Mas de uno hizo que se me escurriera la baba, entre ellos uno que traia 15 proyectos para construir a base de computadoras viejas y Linux, desde una grabadora de TV hasta un player de MP3 para el estereo de la sala… Puras bellezas, bastante interesantes aunque de momento fuera de mi alcance. A continuacion hojee algunos libros de Photoshop, tratando de memorizar alguno de los trucos que exponian aunque, sobra decir, sin exito, tengo memoria de teflon… Hasta ahora estoy recordando que vi esos libros. Me canse de hojear libros que no voy a comprar y me di una vuelta para buscar a Lucrecio y ver que estaba haciendo, me lo encontre entusiasmado leyendo un libro especializado en recaudar fondos para organizaciones no lucrativas. Estuvo tentado en comprarlo pero al final decidio que no, antes de salir de la libreria me fije en el reloj. Eran las 7:30 pm y el ultimo camion hacia mi pueblo salia a las 8, dudaba que fuera a llegar a tiempo asi que decidi hablarle a Ultraman para ver si seguia en Vancouver pero seguramente se encontraba luchando contra alguna amenaza interestelar porque su celular estaba apagado, ante mi terrible dificultad Lucrecio ofrecio darme alojamiento, una vez mas. Salimos de la libreria a caminar mas y llego un momento en que se nos antojo una chela, caminamos a lo largo de Robson que resulta ser la calle mas fresona de la ciudad, donde estan todos los bares, los antros y las tiendas de marca. Los bares con ventanales los escaneabamos, intentando calcular nuestras posibilidades de ligar en base al numero de chiquillas sentadas solas. Los que no tenian ventanas podian gozar de nuestra presencia en sus adentros, checabamos el lugar, buscando lo mismo y siempre llegamos a la conclusion de que no era buen lugar, aunque probablemente la causa de todo el problema fue que era temprano para andar en esas ondas. Caminamos todavia mas y seguimos hablando de tonteria y media en el proceso, esta vez el topico preferido fueron los gringos (otro gran favorito entre los dos), especificamente sobre las recientes noticias que apuntan hacia un posible conflicto belico con Iran, debido al desarrollo de un programa nuclear a completarse en 3 años junto con unos nuevos misiles que pueden alcanzar a Israel sin problemas. Para mi sorpresa Lucrecio no estaba al tanto asi que le comente lo que sabia, especificamente las alarmentes declaraciones del dirigente irani: “Las tropas situadas en Tehran no son una amenaza, los consideramos, en todo caso, nuestros rehenes”. Al final concluimos al unisono: A coger y a mamar porque el mundo se va a acabar!. Despues de darle dos vueltas a Robson (una calle con una extension mas o menos respetable) nos encontramos con un local con un anuncio que se leia “El Kartel”, junto con la imagen de un luchador enmascarado, por un momento me senti en Mexico, cambiandole a la television un domingo por la mañana, mientras me sacudia la hueva post peda, para terminar viendo las luchas en el canal 9 a falta de algo mejor que ver. Nos metimos al lugar y resulto ser que era una exposicion de “arte” moderno, nos encontrabamos criticando a la bola de poseurs, entre los que destacaba un hijo de Francis, vestido de mujer, cuando de pronto notamos que estaban regalando vino, a cambio de una donacion voluntaria. Corrimos, echamos 2 dolares en su latita de recursos y comenzamos a beber copitas de vino blanco, rapidamente y una tras otra buscando que se nos subiera. En lo que el alcohol hacia lo suyo nos dedicamos a dar una vuelta por el cuarto con la exposicion, el “arte” propuesto no era mas que vil graffitti enmarcado y una vez mas me senti en Mexico, sentado en un pecero viendo que “Paco ama a Suzanita” (si, con ‘z’) o que “Kingz estuvo aqui”. Le dimos una recortada digna de vieja de mercado a todos los asistentes, cabe mencionar que todos ellos pertenecian a una fauna en extremo curiosa, algo asi como el tipico pseudo-poeta coyoacanense, combinado con lo llamado Kitsch pero, eso si, todos con obvias marcas de contar con una situacion economica bastante acomodada aunque paradojicamente se empeñaban en proyectar algo totalmente opuesto. Decidimos huir del lugar, buscar un lugar para continuar la ingesta alcoholica. En el camino Lucrecio me comentaba, sabiamente, que estaba bien criticar ese “arte” que yo mas bien llamo vandalismo pero que el chiste no nada mas es criticar, sino tambien proponer. Me pidio que propusiera algo en lugar de esas embarradas de pintura citadinas que ellos llaman Tags y me quede sin habla por unos instantes, tratando de pensar algo bueno que contestar pero al verme imposibilitado de encontrar algo medianamente inteligible opter por resumir mi posicion en “Pos no se wey, yo nomas digo que hay muchas mejores maneras de expresarse y hacer que un mensaje viaje. Andar pintando las calles y dañando el paisaje citadino es solo vandalismo, aunque le pongan otro nombre… Aparte ya ni mensaje tienen que transmitir, solo copiaron la parte mala de esa cultura olvidando el mensaje original”. No recuerdo que contesto el despues pero seguramente fue algo bueno que me dejo callado, ya que mi subconsciente convenientemente ha preferido olvidarlo. Terminamos el sector comercial de la calle Robson sin encontrar un lugar que nos atrajera a beber, Lucrecio tenia hambre y, a decir verdad, yo tambien. Detuvimos nuestra vagancia en un restaurante hindu donde mi acompañante tuvo a bien invitarme algo cuyo nombre no puedo pronunciar, mucho menos escribir pero que me recuerda a un taco al pastor con ensalada dentro. Despues de llenar el tanque continuamos caminando, aparentemente sin destino fijo aunque ya se estaba haciendo tarde, calculo que eran como las 11 pm. Ya desesperanzados aflojamos el paso cuando de pronto a Lucrecio se le ocurrio que pasaramos a un bar estilo japones. Yo realmente no sabia que es lo que le hacia japones, supuse que estaba lleno de asiaticos, habia karaoke y su servicio principal consistia en sake, gran error. Caminamos un poco mas hasta llegar al lugar llamado “North Hollywood Cabaret”, por afuera se veia bastante normal aunque un poco escondido. Subimos unas obscuras escaleras hasta llegar al piso principal, estaba amueblado de una manera bastante austera, unas cuantas mesitas tipicas, unas cuantas pantallas destinadas al Karaoke y una barra al final. Habia un anuncio que nos sugeria esperar de pie ahi hasta que una hostess llegara a asignarnos una mesa, no tardo mucho en llegar una japonesa con cara de Huachinango que nos llevo hacia nuestro lugar. Mientras me sentaba note que todas las mesas estaban convenientemente acompañadas de 4 sillas y, mas aun, que absolutamente todas las mesas tenian a un numero proporcional de hombres y mujeres; tambien note que a excepcion de una gordita guerita, todas las mujeres del lugar eran japonesas. Apenas unos segundos despues de que tomaramos asiento nos preguntaron que gustabamos tomar, los dos decidimos tomar cerveza, acto seguido la mesera pregunto si queriamos hostess en nuestra mesa, yo pense que habia entendido mal asi que voltee a ver a Lucrecio (quien por cierto habla bastante bien japones) y el me explico que la mesera estaba preguntando si queriamos que nos mandaran a acompañantes a nuestra mesa, nos negamos, la tipa se saco un poquito de onda (o eso me parecio) y se retiro. Lucrecio procedio a explicarme como estaba el movimiento: resulta que llegas al lugar, tomas como en cualquier otro bar pero con la ligera diferencia de que puedes pedir que se sienten mujeres contigo, pagadas con el bar, a tomar tragos que tu les compres. Yo pense que era un poco estupido y que en todo caso salia mejor pagar por mas chupe para nosotros que para un par de japonesas Kool-Aid que iban a ponerse briagas a expensas nuestras y que, ademas, estarian practicando su bastante jodido ingles. Nos trajeron las cervezas y comenzamos a tomar mientras discutiamos el mismo tema. Acordamos que la idea que vende el bar es la ilusion de que si le compras suficiente alcohol a la chica probablemente se ira contigo a la cama, yo supongo que habran politicas en el bar que prohiben a las chicas de irse acompañadas de alguno de los weyes que llegan al lugar aunque despues de enterarme que ese tipo de bares son muy comunes en el oriente ya puedo creer cualquier cosa. Mientras pensaba en sacar una pluma para tomar notas Lucrecio se me adelanto y la saco para jugar con ella, despues de un momento se la robe y comence a escribir detallitos del lugar que ahora enumero: -Lugar pequeño, mal iluminado (seguramente para cubrir el poco atractivo fisico que presentan las empleadas del lugar). -Todas traen gafetes colgados en su pecho aunque ninguna carga con su nombre real, todas con numeros. -La gran mayoria de los hombres contaban con mas de 30 primaveras en su haber. Destcaban un trio de, aparentemente, canadienses que presentaban un estilo muy peculiar. Tambien habian algunos asiaticos jovenes bastante borrachos ya, mientras que al fondo estaba un señor de edad avanzada, acompañado de una “hostess” mas adulta que las demas, al principio pensamos que era la “coordinadora” de las chamaconas pero al final decidimos que solo era un miembro mas de la flotilla. -Todas, a excepcion de la seño mencionada, estan en edad universitaria. Extremadamente sonrientes, en apariencia complacientes y muy coquetas. A la mesa que volteara podia cruzar miradas y sonrisas con la japonesa que estuviera en mi rango de vision. Nos llamo mucho la atencion una mesa donde estaba una japonesita acompañada de un tipo que me parecio medio raro. Le comente a Lucrecio pero no presto mucha atencion. No podia dejar de ver para alla y en busqueda de una actividad saque otra pluma, tome un pedazo de papel para mi y otro para Lucrecio. Le di una pluma, su respectivo lienzo y le rete a que escribieramos lo que imaginaramos era el trasfondo de la parejita que estaba en la mesa mencionada. A el, por su extenso conocimiento de la cultura oriental, le tocaria la chica mientras que yo, a falta de otra opcion, lo haria por el canadiense sospechoso. Cinco minutos despues intercambiamos papelitos y reimos un poco con lo que encontramos. Perdi el papelillo de Lucrecio pero el mio si lo conserve y lo transcribo aqui: Desde chico he tenido problemas para socializar. Mi madre solia torturarme emocionalmente, concepto que conozco gracias a mi terapeuta a quien visito dos veces por semana. Hoy tengo una vida profesional exitosa, todo lo que puedo llegar a necesitar y mas pero sigo padeciendo un impedimento que no me permite realizarme en otros aspectos. Creo que proyecte mis tendencias dramaticas a la perfeccion. Seguimos hablando y ya al calor de la segunda rola decidimos poner a una de las chicas en una situacion, segun nosotros, dificil. El plan era pedirle a nuestra mesera que tomara el rol de hostess y que se sentara con nosotros por una bebida, la idea era hacerle toda clase de preguntas personales e incomodas. Cuando se acerco le dijimos que queria que tomara con nosotros, en un principio no entendio pero despues de repetirle las cosas agarro la onda, contesto que no podia porque estaba trabajando como mesera pero despues de insistencia finjio entender. Pasaron unos minutos y otra chica se acerco a avisarnos que nuestra acompañante estaria pronto en nuestra mesa, insisti que queria a “la numero 5″, nuestra mesera. Poco despues la mesera por fin tomo una bebida y se sento con nosotros. Comenzamos a preguntarle su nombre real (Mari, eso no te lo cree ni tu mama), su edad (22 años), cuanto tiempo lleva aqui (2 meses) y cosas por el estilo. Se puso de pie y prometio regresar de servir unas mesas, Lucrecio me escribio unas cosas para que le dijera en japones cuando regresara(aunque preferi no utilizarlas porque estaban muy cursis), a la proxima que paso le dije Anata wa ichiban kirei (eres la mas hermosa del lugar) pero no me pelo mucho. Unos 10 minutos despues llego a disculparse, diciendo que tenia muchisimo trabajo (estaba lleno), que si regresabamos otro dia probablemente ella estaria como hostess y podria estar mas comodamente con nosotros. Le invente que ya me iba del pais y que queria su compañia en ese momento, un poco estresada por el dilema volvio a disculparse por unos minutos y se fue. Mientras servia a las mesas le buscaba la mirada pero ella se hacia la loca, Lucrecio y yo nos moriamos de la risa. Un poco despues llego otra mesera a avisarnos que ya iban a cerrar que si queriamos tomar algo mas, le dijimos que no, que por favor nos trajera la cuenta y un poco encabronados por la falta de profesionalismo (ja!) de Mari nos tomamos su bebida en son de rebeldia. Pagamos la cuenta(Con $0 de propina) y al salir me enconte con Mari, la tome por la cintura y le dije “Me debes una bebida”. Salimos. Mientras caminabamos con destino a casa de Lucrecio atravesamos de nuevo la zona de antros, ahora si hasta su madre de gente buscando fiesta. El numero de mujeres bellas era altisimo aunque eran lugares donde no muy facil podria entrar alguien como yo. Al llegar a la casa de Lucrecio pusimos algo de musica, prendimos un cigarro y seguimos hablando de cualquier tonteria. Prendio su computadora y se puso a buscar informacion sobre lo de Iran, yo para no variar me puse a hojear algunos del monton de libros que tiene dando vueltas por ahi. Un rato despues caimos dormidos. Lo que sucedio el domingo estuvo interesante tambien pero lo dejo para otra ocasion porque ya me extendi de sobre manera. Un agradecimiento especial a Ultraman, Rei y Lucrecio por patrocinar las aventuras del Weymaster este ultimo fin de semana y por su disfrutable compañia. Me felicito y me auto agradezco porque este es el post numero 100, ya estoy viejo. He dicho. Weymaster
Cada semana visito N.H. (North Vancouver) procurando cambiar mi suerte, pretendiendo intercambiar una visa por amor.
| | | |
Mail:
weymaster@gmail.comMSN:
weymaster@hotmail.comYahoo:
weymaster1983ICQ:
8889119Fotos:
Weymaster GraficoMusica:
El Weymaster baila asi!Wishlist:
Se generoso(a)Leyendo:
One day in the life of Ivan DenisovichJugando:
Guitar Hero IIDVD:
CrankCine:
BoratUna limosnita:
| M | T | W | T | F | S | S |
|---|---|---|---|---|---|---|
| « Dec | ||||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | |||
| 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 |
| 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 |
| 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 |
| 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | |