Somos lo que hacemos repetidamente
Aristoteles

24/11/2004

Como comerse una cecina

Lo "pense" a las 4:21 am

Eso de andar educando a los hijos en las cuestiones sexuales es, ademas de gracioso, por demas dificil. En mi caso tuve la fortuna de contar con padres bastante abiertos al respecto, a pesar de que en sus respectivas familias el tema es tabu (en especial en la materna). Francamente no se como se pudieron escapar de una educacion tan tradicional; en el caso de mi padre habiendo crecido en una pequeña concentracion poblacional del Oriente de Venezuela, en el caso de mi madre una familia ultratradicionalista mexicana que es todo menos comun y corriente.

Recuerdo muchos pasajes al estilo de las platicas padre-hijo de American Pie, donde mi padre intentaba abrir un canal de comunicacion para tratar el tema y yo trataba de evitar el tema en todo lo posible. Porque? Aun no lo entiendo, a pesar de que no habia un tema que no se pudiera tratar con ellos yo insistia en mantener la incomodidad inherente en la jerarquia familiar.


Mi madre, por su lado, siempre ha tenido la costumbre de tenernos, a mi hermano y a mi, en un pedestal. Desde que recuerdo ha tenido la firme conviccion de que somos en extremo inteligentes y que todo lo sabemos, por eso mismo era medio dificil preguntarle algo.

En alguna ocasion ibamos en el coche hacia el hospital para ver a una tia que acababa de dar a luz, le pregunte por donde salian los bebes cuando nacian y no era cesarea, ella me dijo “Ay Airan! Bien que sabes, no te hagas el tonto!”. No la pude convencer nunca de que no sabia, un tiempo despues despeje la duda por mi mismo.

Como dije antes, mi padre tuvo numerosos intentos de aproximacion a estos temas. Desde mi pubertad hasta la mitad de mi adolescencia se ocupo constantemente en dejarme claro que siempre que tuviera dudas le podia preguntar e incluso llego a recomendarme que viera un programa de TV sobre sexualidad que salia en el canal 11 del D.F.

De todas esas me salia por la tangente, tambien fue asi cuando me pregunto si era virgen. No recuerdo que edad tenia cuando pregunto pero si recuerdo que ya no lo era, sin embargo decidi decirle que todavia era casto y, de nuevo, no me explico el secretismo.

Un dia mi padre decidido a darme esa platica sobre sexo que es una milenaria tradicion, me invito a desayunar un fin de semana a un Sangrons. No era algo comun, aunque si saliamos a desayunar seguido siempre iba Paty (su esposa) y a veces mi hermano, pero en esta ocasion solo ibamos el y yo. Como que ya me olia para donde iba el asunto e iba preparandome psicologicamente para tal experiencia.

Llegamos a un Sangrons que esta por Miguel Angel de Quevedo, estaciono el coche y entramos al lugar. Nos sentamos, ordenamos, me regaño por pedir Coca-Cola y apenas se fue la mesera mi papa comenzo. Se notaba que no era particularmente dificil para el:

-Bueno hijo, pues queria platicar contigo sobre sexo-. Me dijo, mientras me veia paternalmente.

-Ah si?-. Conteste intentando evadir mirarle a los ojos.

-Si. Veras, el problema es que los medios estan muy llenos de desinformacion que confunden mucho a los jovenes inexpertos y yo no quiero que estes confundido. No hay razon para que sea asi, siempre he procurado que tengamos una buena comunicacion para que puedas tomar tus decisiones de manera informada.-Decia orgulloso.

-No es por nada papa, pero creo que realmente no hay mucha ‘teoria’ que pueda aprender a estas alturas del partido.-Pronuncie yo, segun muy orgulloso de mi sapiencia.

-Ya veo…

Un silencio de unos cuantos minutos, durante el cual haciamos como que veiamos los manteles, el menu o cualquier cosa que estuviera a la mano.

-De todas formas. Es una presion muy grande la que ejercen los muchachos, unos sobre otros. Todo para acostarse con una mujer por primera vez. Esto y la falta de comunicacion (que no nos falta a nosotros) provocan que los muchachos tomen decisiones muchas veces inadecuadas y acaben siendo padres a temprana edad o, peor aun, con alguna enfermedad como el Sida. Por ejemplo, cuando yo estaba de tu edad, en Venezuela, me acuerdo que estaban los rumores de los chavos de campo que iban a estrenarse con las burras o que le hacian hoyos a los bananos para simular el organo sexual femenino-Me decia mientras tomaba de su jugo de Zanahoria y Naranja.

-Aja… Tu no fuiste de esos, verdad? -Le pregunte en honesta consternacion.

-No hijo, solo lo escuche-. Me contesto, tranquilizandome.

De pronto llego la mesera con la comida, chilaquiles para mi y una cecina para mi papa. Comenzamos a comer y el continuo.

-Todo eso del porno es pura mentira, son puros mitos, la realidad no es asi. Nadie aguanta tanto tiempo cogiendo, imaginate si fuera asi! A las mujeres no les gusta tanto la posicion de perrito, se cansan!-. Continuo hablando muy emocionado, tomando muy ligeras pausas para comerse la tentadora cecina. - La realidad del sexo es muy distinta, hay veces que puede ser muy especial y otras… otras… otras veces puede ser como… -Tomo un pedazo mas de carne- Comerse una cecina!- Llevo la carne a su boca-.

Creo que algunos mitos no fueron tan falsos. En mi experiencia me he encontrado que la posicion favorita de la mayoria de las mujeres con las que he estado es la de perrito pero puede ser que los tiempos cambian. Entiendo que durante los sesentas, con la liberacion femenina y demas, las mujeres optaban por rechazar esa posicion por considerarla denigrante y darle una postura de poder al hombre… Creo que hoy ya se olvidaron de esas pendejadas y mejor le ponen atencion a su G-Spot.

La analogia de la cecina nunca la olvidare (junto con esa imagen de mi padre), en parte por chistosa y en parte por atinada. Cuando he tenido alguna experiencia no tan satisfactoria pienso “a veces puede ser como comerse una cecina”. Quizas algun dia me toque reptirla transmitiendo el conocimiento que mi querido padre se tomo el tiempo de darme.

He dicho.

Weymaster

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